REFLEXION
Pensando en lo Alto
Por Marianela Pérez
¡Eres más valiosa que las piedras preciosas!...Proverbios 31:10 Eres mujer, eres especial, única, hermosa criatura de Dios, diseño perfecto e incomparable y complemento del hombre.
Aunque tal vez la vida no haya sido como la planeaste; sé fuerte y sé valiente que Dios está contigo. (Josué 1:9). Aunque parezca que estas en el desierto y solo veas tus huellas en la arena... no desmayes. Aunque sientas el pleno sol ardiendo en tu rostro, notando que tu sombra se divide con el horizonte y caigas de rodillas de cansancio por el largo camino que has recorrido en tu larga vida...no desistas.
Cuando la desilusión llega a ti porque un espejismo confundió tu mente y corazón pensando que lo que viste era lo que estabas buscando, creyendo que saciaría tu sedienta sed...Sé fuerte y sé valiente, que Dios esta contigo, él nunca te ha dejado porque siempre ha estado. Quizás te has preguntado: ¿Donde esta Dios? Si existe como dicen, porqué no viene a ayudarme?La respuesta es la siguiente: Si no lo buscas y le abres la puerta de tu casa que es tu corazón y permites que él tome el mando de tu vida, nunca podrá ayudarte.
Date esa oportunidad, entrégale las llaves y veras que entrará, barrerá y quitará de en medio todo lo que estorba y ensucia tu corazón. Eres mujer de gran valor, Dios te ha dado virtudes como: esposa, madre, negociante, ama de casa; te ha llenado de diversas habilidades y destrezas.Naciste para ser mujer de propósito.
Si alguien quiere opinar acerca de ti, es Dios porque él te creó. Su palabra dice:" Tú creaste mis entrañas, me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque soy una creación admirable! (Salmos 138:13). Saliste de la costilla del hombre para que te consideres parte de él, te ame y te cuide. Tú fuiste creada para ser su ayuda idónea, su compañera; lo que a él le falta lo completas tu. Eres quien pone la tapa al pomo.
Pero para que esto se cumpla en ti, debes tener a Dios como tu aliado, entonces el pondrá la sabiduría necesaria para que llegues a ser esa mujer virtuosa.
Alégrate mujer, que Cristo te ama!
Si no, pregúntame. ¡Dios te bendiga!
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